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Responsables de la seguridad

Luego de ocurrido un incidente o un accidente que genera lesiones y pérdidas, se inicia una investigación buscando responsables, pero...

Qué es mas importante?

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Prevención y autocuidado

Es importante tener identificados ciertos riesgos en las rutinas y disponer de un listado de medidas que luego serán de gran utilidad.

Listado de medidas

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Seguridad de la información

Los medios magnéticos y las redes sociales facilitan la comunicación y reducen dsitancias, pero pueden ser igualmente muy vulnerables.

Miremos porqué !

     
En nuestra cultura, el interés por reducir las posibilidades de accidentes de tránsito se manifiesta tan solo en el propósito de las autoridades responsables por expedir normas, y al cuidado del conductor por evitar ser multado.  En Colombia, curiosamente, existen ya conductores profesionales con cifras impagables por multas acumuladas, pero que aún son contratados por las empresas de transporte.
En Estados Unidos, por ejemplo, las tasas de accidentalidad son mucho menores debido a que los programas de prevención son más frecuentes, la labor educativa es más eficiente; y el control por parte de las autoridades es más efectivo.

Hoy estamos afectados por los accidentes ocurridos en los últimos días, en los que se han visto involucrados vehículos del transporte escolar y otros de transporte público colectivo con pérdida de vidas,  pero esta situación no es nueva; las tasas de accidentalidad en Colombia son importantes, siendo la violencia y los accidentes de tránsito las causas de lesiones y pérdida de vidas, que alimentan en primer lugar las estadísticas.
     
Las causas de los accidentes de tránsito se concentran visiblemente en seis factores: La luz, el tiempo, la carretera, el tráfico, el vehículo y el conductor, con los que tradicionalmente se han construido la mayoría de programas de prevención, siendo el conductor quien tiene la mayor carga de responsabilidad en un accidente y para quien están siendo diseñados dichos programas en las empresas y las entidades que trabajan en el tema.   En los programas de conducción defensiva traídos de la cultura norteamericana, hemos aprendido que son solo dos los factores que podemos controlar, (el vehículo y el conductor), y los otros factores están allí, y sobre ellos al enfrentar un evento,  solo podríamos usar algunas técnicas para superar los riesgos que se generen.   Esto significa, que los programas se han reducido a trabajar solo en estos dos factores de riesgo, sin considerar algunos otros aspectos relacionados y que originan riesgos asociados en la que la  habilidad del conductor y al estado de los vehículos podrían perder un poco su importancia, pero que tienen mucho que ver con la conducta humana.

Podemos mencionar: los deficientes estados de las vías, diseños mal calculados, problemas de planeación en el tráfico urbano, improvisación en la reglamentación y la normatividad, errores de planeación en el desarrollo de las áreas urbanas por parte de sus gobernantes, incoherencias en la señalización, problemas de credibilidad frente a las autoridades, y otros aspectos que tienen que ver con la poca importancia que nuestros líderes le dan al problema, en una cultura, en donde además, existe una visión de corto plazo.  En países europeos, por ejemplo, se cuenta con avenidas de alta velocidad, en donde su diseño, construcción y señalización es coherente con las nuevas tecnologías de los vehículos, la seguridad y la visión en la planeación del tráfico urbano es juiciosa y adaptable a la constante dinámica de los núcleos urbanos.  En Colombia el modelo sobre el que se ha estado construyendo últimamente las soluciones de tráfico, pareciera que fueran tomados de la palabra “prohibir”, prohibir cruces, prohibir circular (pico y placa), prohibir, y prohibir.  Bajo este concepto el modelo ideal de control del tráfico urbano para nuestros gobernantes, debería ser… sin vehículos.
     
Pero por ahora, concentrémonos en las causas ocultas de los accidentes, y busquémoslas en nuestra cultura y en muchos otros aspectos de la conducta humana.

Son muchos los accidentes ocurridos y que luego de haber quedado destruidos los vehículos ha sido muy difícil establecer su causa real.  Si pudiéramos regresar el tiempo unos cuantos segundos antes de cada accidente, podríamos conocer mejor esta causa oculta.  Hablamos frecuentemente de una falla mecánica que es producto de problemas de mantenimiento preventivo en los vehículos, pero este es un concepto muy general, pues son muchas y muy variadas las partes que componen un vehículo, que requieren diferentes tipos de mantenimiento en tiempos igualmente diferentes, y muy pocas aquellas otras partes que son críticas a la hora de un accidente.  Las revisiones diarias de los conductores, en la mayoría de los casos no pasan de ser simples actividades mecánicas de inspección muy poco productivas.  En los talleres de mantenimiento, muchas de estas revisiones se caracterizan  por constantes descuidos y distracciones que hacen que no se identifiquen a tiempo fisuras y otros problemas causados por la fatiga de los materiales que componen aquellas partes críticas que hemos mencionado.  Muchos de nuestros mecánicos y conductores no tienen muy claro aquellas partes críticas a las que nos estamos refiriendo.  En nuestro medio los tiempos de vida de las partes en los vehículos, son ignorados, sin considerar que estos cálculos han sido producto de mucho tiempo de trabajo por parte de  ingenieros, pruebas de resistencia y otros procesos que al final garantizan su funcionamiento para lograr el manejo seguro del vehículo en su conjunto.  Mientras físicamente no se refleje el deterioro, desgaste o rotura de una pieza, no se reemplaza.  Sería interesante promover una campaña de formalización de muchos de los talleres de mecánica y de evaluación técnica de sus servicios, pues en nuestras carreteras encontramos monta llantas, arreglo de frenos y otros servicios de revisión y arreglo a vehículos desde donde se pueden generar accidentes por la baja calidad de su nivel técnico.

Nuestros conductores han sido el resultado del interés individual de las personas por lograr, por si mismos,  las habilidades necesarias para conducir un vehículo, adoptando inconcientemente, malos hábitos de conducción y actitudes equivocadas frente a la responsabilidad en la conducción de un vehículo motorizado; desde una motocicleta hasta camiones articulados.  Existen escuelas de conducción cuyos instructores han sido formados en la informalidad, con resultados un poco mejores, pero aún con muchas deficiencias.  Las pruebas técnicas que deberían realizar las empresas durante los procesos de selección de trabajadores del transporte, son escasas y pareciera ser suficiente contar con la licencia de conducción que en nuestro medio es lo mas sencillo de conseguir.  Una deficiencia importante en un conductor se refleja luego de un accidente, pudiendo haber sido identificada antes a través de una prueba técnica.  En otros casos estas pruebas técnicas las realizan conductores, con criterios equivocados de evaluación. Muchos de los accidentes son producto de problemas por estabilidad y/o maniobrabilidad del vehículo y que el conductor no conocía.  Luego de un accidente al conductor le queda una silenciosa reflexión “si yo hubiera…”  ó “si yo no hubiera…”, sumado a su sentimiento de culpa. Pero la pregunta es ¿estaba este conductor preparado para afrontar una situación de emergencia en la vía?. Muchos de nuestros conductores aprenden luego de varios meses de incapacidad o de otros tantos en la cárcel.

En nuestra cultura tropical, nos caracterizamos por ser rebuscadores, trabajadores, creativos, recursivos, etc. pero esta cultura sumada a la improvisación, el afán de resultados, el camino mas fácil, y otros aspectos han sido ingredientes para crear lo que llamaremos la “cultura del mientras tanto”:
     
  • “Cultura del mientras tanto”, cuando nuestros dirigentes toman decisiones y formulan estrategias con visión de corto plazo, sin considerar medidas profundas de prevención de accidentes,  efectivas, coherentes y ajustadas a la realidad de nuestra cultura y de los avances tecnológicos de los vehículos.
  • “Cultura del mientras tanto”, cuando existen escuelas de conducción de garaje, y la licencia de conducción pierde cada día mas la credibilidad por las deficiencias que aún existen en el proceso para obtenerla.  Además, cuando la normatividad de tránsito y la aplicación de comparendos, sin un programa serio de educación permanente, no produce sino deudores al fisco, sin resultados tangibles en términos de prevención.
  • “Cultura del mientras tanto”, cuando las empresas no realizan dentro de sus procesos de selección, pruebas técnicas adecuadas a sus conductores; y las actividades de capacitación por lo general son programadas por presión de las ARP y a regañadientes de los trabajadores, pero no responden a un propósito ó a una política interna de la empresa, en materia de prevención de accidentes.
  • “Cultura del mientras tanto”, cuando nuestros líderes en las operaciones de las flotas de transporte, ejercen presión por resultados a sus conductores y estimulan la improvisación desconociendo la realidad en la vía, y llevando a estos trabajadores a constantes imprudencias, incidentes y “casi accidentes” en el afán por mantener su estabilidad laboral.
  • “Cultura del mientras tanto”, cuando los procesos de aprendizaje, actualización técnica, y mejoramiento continuo de muchos de nuestros talleres informales, son producto de los “machucones” y equivocaciones en sus servicios mientras adquieren los conocimientos necesarios, sin garantías de calidad y sin que exista quien regule esta actividad.
  • “Cultura del mientras tanto”, cuando los propietarios de los vehículos afiliados a las empresas de transporte mejoran sus utilidades a  partir de reducir los costos y la calidad en el mantenimiento de los vehículos, reencauchando llantas, reparando lo desechable, reconstruyendo partes críticas, soldando piezas, amarrando con alambre, buscando los segundazos, utilizando talleres baratos y sacrificando la reserva para reposición de equipo.
  • “Cultura del mientras tanto”, cuando nuestros conductores no toman conciencia de su responsabilidad, permiten la improvisación, se distraen fácilmente, realizan remiendos y no reparaciones, no conocen su vehículo, descuidan su salud y sus condiciones físicas, poseen bajos niveles de concentración en su trabajo, rechazan la capacitación y la actualización permanente, cultivan hábitos inseguros de conducción, no poseen hábitos de vida saludable, tienen muy escasa preparación para afrontar una emergencia en la vía, no planean sus rutas, ignoran las normas de tránsito, etc., etc.
En la “cultura del mientras tanto”, encontraremos, pues,  las causas ocultas de los accidentes, y muchas oportunidades de mejoramiento.
     
     

 

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Guillermo González Mendigaña

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