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Responsables de la seguridad

Luego de ocurrido un incidente o un accidente que genera lesiones y pérdidas, se inicia una investigación buscando responsables, pero...

Qué es mas importante?

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Prevención y autocuidado

Es importante tener identificados ciertos riesgos en las rutinas y disponer de un listado de medidas que luego serán de gran utilidad.

Listado de medidas

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Seguridad de la información

Los medios magnéticos y las redes sociales facilitan la comunicación y reducen dsitancias, pero pueden ser igualmente muy vulnerables.

Miremos porqué !

     

Riesgos ocupacionales asociados a la violencia y el terrorismo, y su impacto en la salud laboral

     
La violencia y el terrorismo se manifiestan en todos los casos, con actos de agresión, y las empresas no han sido ajenas. Por un lado se encuentra el gobierno que propone reformas tributarias, que a través de la creación de nuevos impuestos castiga los márgenes de rentabilidad justificados en el apoyo que se requiere para fortalecer los organismos de seguridad; por otro lado están  las necesidades propias de las empresas de destinar recursos oportunos para mejorar sus controles internos y medidas destinadas a la protección de sus intereses; y luego la presión delincuencial buscando obtener recursos de la economía formal a través de la extorsión, el secuestro y otras conductas criminales.  Hacer empresa y construir crecimiento social en estas condiciones es muy complicado, cuando se suma un factor adicional, y se refiere, a los costos adicionales se significa mantener ambientes tranquilos de trabajo y afrontar accidentes de trabajo originados en situaciones relacionadas con la violencia y el terrorismo, que en la práctica nada tienen que ver con los procesos productivos y que no hacen parte de la cadena de abastecimiento, producción o comercialización de una empresa.

Los trabajadores en todos los niveles están siendo involucrados.  Unos de manera directa como ingenuos actores del crimen, habiendo sido contactados o comprometidos de manera aparentemente legal, pero que luego sin quererlo, se ven envueltos en actos de agresión contra su propia empresa, omitiendo controles, permitiendo conductas relajadas, facilitando actos ilícitos, entregando información valiosa, o actuando directamente en favor de un grupo delincuencial. Muchos otros, terminan siendo víctimas directas de compañeros de trabajo, incógnitos afectados, o simplemente afligidos espectadores de conductas que en nada tienen relación con los procesos productivos, y que no aportan valor al mejoramiento de los niveles de vida de la sociedad Colombiana, ni al crecimiento de la economía del país.

Para trabajadores de nivel superior, o con responsabilidades consideradas críticas, su cargo ha sido el principal elemento atractivo para agresores.  Cabezas visibles de las empresas, directivos, funcionarios con responsabilidades que generan impacto en la opinión pública, decisiones que afectan personas o grupos de personas, asistentes que administran información sensible, mandos medios con funciones de control en procesos críticos, visitadores comerciales, mensajeros en transporte de valores, y hasta operarios claves dentro de un proceso de producción; han sido el blanco mas frecuente.  A menudo ocurren, además, actos indiscriminados de agresión, como atracos con armas de fuego, taquillazos, y atentados en los que las víctimas han sido trabajadores.  Pero no podemos ignorar que también malos hábitos individuales, reiterados descuidos, conductas dolosas ajenas al ámbito laboral, y el interés por el dinero fácil, que conllevan a resolver conflictos por las vías de hecho, se han visto reflejados en actos de agresión.  Son innumerables los elementos  que hoy por hoy  componen los factores de riesgo originados en la violencia y el terrorismo, dentro de la empresa, y que afectan la salud laboral.
     
Recordemos por un momento, la definición de “Riesgo Público” : Factores de riesgo derivados de situaciones de agresión intencional de seres humanos contra seres humanos, contra intereses privados de las personas, o contra comunidades y en los que se vean involucrados trabajadores de manera directa o indirecta, y que produzcan lesiones físicas o sicológicas, generando incapacidad temporal o permanente.

Los riesgos mas comunes en el nivel directivo son en su orden, la extorsión, el secuestro y los atentados selectivos, pero, hemos identificado distintos riesgos asociados que tienen que ver, por ejemplo,  con el atraco callejero que se convierte en secuestro, conductas o compromisos que estimulan la corrupción y que terminan siendo una extorsión a través de un chantaje, y otros riesgos que son extensivos al ámbito familiar  -  cuando el riesgo proviene de allí  -   dentro de una manipulación delincuencial a uno de sus allegados, o cuando una nueva víctima es el elemento de presión mediante el cual puede tener éxito una negociación delincuencial. Surge entonces una reflexión adicional (…) si hemos identificado y estamos llamando la atención sobre algunas deficiencias corporativas y/o de los responsables de salud ocupacional en las empresas para atender este tipo de apoyo, a su colaborador directo, hasta donde el soporte pudiera ser extensivo a sus familiares?.  Seguramente que la respuesta más fácil será, que los modelos de relación contractual de las empresas, y las responsabilidades corporativas están diseñados para atender a sus colaboradores directos y sería muy complicado además de costoso, extenderlos a su familia.  Sin embargo, sería muy interesante pensar en beneficios extra salariales mas coherentes para cargos con cierta sensibilidad a riesgos originados en violencia y terrorismo, pero que por su puesto,  esto  incrementaría los costos de producción, y desestimularía la inversión en nuestra economía.
     
El problema es un poco más crítico, en grupos de seguridad y protección, quienes deben garantizar la tranquilidad en el ambiente laboral, y en donde este tipo de riesgos componen su día a día, y se incrementan aún mas, cuando nos percatamos que sus herramientas de trabajo son las armas de fuego, y que desde allí se originan dos tipos de riesgo muy importantes: uno de agresión por la necesidad del delincuente de obtener un arma para facilitar la intimidación, y otro los accidentes que son periódicos por los niveles de presión, tensión, acoso, cansancio y frecuente falta de entrenamiento adecuado.

Es curioso encontrar en empresas de vigilancia y departamentos de seguridad, programas de salud ocupacional enfocados hacia la identificación de riesgos ergonómicos en personal administrativo, por ejemplo, y otros de oficina que son importantes pero que conforman un mínimo porcentaje de los riegos reales de la operación y que se derivan de las responsabilidades de protección de Vigilantes y Escoltas,  además, de los riesgos de accidentalidad en vehículos motorizados (patrullas y motocicletas), quienes por la presión de resultados, y por otras razones producto de paradigmas de la seguridad, cometen imprudencias que al final desbordan en accidentes de tránsito, con lesiones y víctimas.  En el día a día se asumen riesgos innecesarios. Supervisores de puestos de vigilancia en una motocicleta con cinco o mas revólveres en un maletín a sus espaldas, solos en vías urbanas o rurales y expuestos a morir por la imprudencia de quien desde un escritorio le ha ordenado esta osada actividad, mismo, que debe conocer los decretos que para el transporte de armas y explosivos ha emitido el Ministerio de Defensa, y que debe controlar la Superintendencia de Vigilancia Privada.  Otros quienes son consientes de estar en una garita con un arma que no funciona, o con munición dañada, pero que por  la necesidad que tiene quien desde su escritorio no asume el riesgo de una reacción mentirosa, se le olvida,  que ese puesto de vigilancia ha sido comprado y/o contratado por un usuario,  por considerar que tiene allí  un riesgo real en donde puede ocurrir una agresión que debe ser contrarrestada con un vigilante armado y preparado para actuar.  Otros muchos quienes pregonan equivocadas instrucciones disuasivas de hacer tiros al aire, y cometer un sinfín de ligerezas, descuidos, omisiones y violaciones a las normas de prevención para proteger la vida y salud laboral de los trabajadores de la seguridad.  Surge entonces una pregunta importante, y quizá la mas grande reflexión: “Existen estas normas?”.

Las academias de Vigilancia creadas para mejorar y profesionalizar los servicios de seguridad, dentro de sus programas, qué tanto están trabajando sobre la formación de verdaderos líderes responsables de los dispositivos de vigilancia de las empresas, pero equilibrados a la hora de responder también por reducir riesgos innecesarios en sus trabajadores, y velar realmente por la salud laboral de los vigilantes en sus puestos de trabajo.  Hasta donde la Superintendencia de Vigilancia Privada tiene el control sobre los instructores y docentes responsables de la formación de los grupos de seguridad en estas academias. La realidad dista mucho de las intenciones institucionales y del objetivo de las normas que regulan esta actividad, y tiene que ver más con el permanente maquillaje para cumplir con lo “mínimo” defendiendo los márgenes de rentabilidad para empresarios, a costa de riesgos en la base de las empresas. Este maquillaje, es producto de una equivocada interpretación de técnicas que aporta la disuasión como un elemento mas dentro de las estrategias de prevención, pero que en la cultura de nuestra seguridad hace parte ya de uno mas de los paradigmas, y se refleja en procedimientos no aplicables, resultados mentirosos, desperdicio de recursos, acciones injustificadas, imaginarias competencias, perfiles inflados, aparentes capacidades, y otros muchos elementos que al final se traducen en accidentes de trabajo reales con reales lesiones.

En este somero análisis del “Riesgo Público”, nos encontramos entonces que en las empresas existen unas personas con riesgos reales originados por su cargo y sus responsabilidades frente a la operación misma de la empresa y a los procesos de producción, dentro de una sociedad afectada por la violencia y el terrorismo.    Luego, está la empresa que dispone de unas herramientas para reducir este tipo de riesgos, compuesta entre otras cosas, por otras personas expuestas a riesgos más frecuentes y severos, que además están construyendo ambientes hostiles de trabajo en contextos propios.    Y existe un tercer grupo de personas originadoras de los riesgos, quienes cuentan con un escenario cada vez mas propicio para sus actividades criminales, y que se están incrementando estimulados por factores propios de la economía informal, los índices de desempleo, el dinero fácil, la relajación moral  y la cultura del rebusque.    Surgen entonces un par de reflexiones adicionales: hasta donde las estrategias de prevención apuntan a reducir riesgos reales, o por el contrario se están incrementando otros mas costosos? , y la segunda: hasta donde llega la gestión de los responsables de la salud laboral en este tema?.

 

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Profesional en seguridad con multidisciplinaria experiencia en control de pérdidas.
Guillermo González Mendigaña

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